lunes, 29 de septiembre de 2008

El beso


¡No, no temáis, que no pondré la letra de la canción!
He estado pensando en él; en todos sus significados; todas sus profundidades y adjetivos.
Darse una vuelta por los códices Googlenianos, da una abrumadora idea de lo ampliamente tratado que es este tema. Empezando por Las Sagradas Antiguas Escrituras (¿no encuentran un sospechoso parecido con el acrónimo de la SGAE?), pasando por el Kama Sutra o las disquisiciones históricas de su desarrollo y significación; de las reticencias de algunas culturas a aceptarlo, todos tuvieron o tienen una postura que va más allá del afecto. El beso se fue complicando; y está el beso de Jacob, el de Judas, el beso de la maffia o el de la mujer araña. Sigue sin embargo en lo que yo creo su estado original, entre muchas madres esquimales que mastican el alimento recio y lo pasan de sus bocas a la de los pequeños, estableciendo una indeleble sensación de bienestar ligado a la satisfacción del hambre, en un contacto cálido y placentero. Sea sobre cualquiera de sus aspectos; el amoroso, el social, o el lúdico podría hacerse una entrada ladrillo por lo difícil de desentenderse de detalles de interés o anécdotas.
Se le aplican así adjetivos basados en las creencias religiosas; la ornitología o los artículos de ferretería, que pretenden diferenciar los variados tipos de ósculos.
Tengo muy claro, aunque hay posiciones encontradas, dónde está el origen del beso; hizo un camino circular para llegar nuevamente al punto de partida, a la satisfacción. Por supuesto que no hablo de esos ridículos chasquidos al aire con la mejilla apoyada en otra (sucedáneo de la mano: "pescado muerto" en el saludo), sino de unos labios aterrizando de emergencia en un moflete, una frente o unos morros, demostrando que estamos dispuestos a compartir afectos y microbios. Y todo eso, porque la satisfacción de otros alimentos van ligados a quienes hacemos el honor de besar.

Perdonen que sea este un post interruptus, es que me ha dado hambre, y es hora de darme el lote con un potaje de judías que preparé bien temprano. Salud.

miércoles, 24 de septiembre de 2008

Noticias que matan

Asisto rabioso a la difusión desmedida de algunas noticias exclusivamente perniciosas. Noticias cuya única razón de ser es alimentar el morbo de un público miserable, que prefiere enterarse de estas cosas, antes que de hechos positivos o útiles para el bien común; como quien va a los toros para ver si consigue ver a un torero empalado y flameando sobre la cabeza de una bestia asustada y sanguinolenta. ¿Será que con estas crónicas nos previenen del peligro de los nuevos tiempos y deberemos plantearnos enviar a nuestros hijos con chalecos antibala al cole?
Si alguien consigue explicarme qué sentido tiene difundir una y otra vez este tipo de informaciones estaré muy agradecido. No me vale lo de la libertad de informar, porque también se podria dedicar gran parte del telediario a reseñar las mil maneras de asesinar a una suegra sin que el CSI pueda echarte el guante, y sin embargo no se hace, porque sería apología de la violencia. ¿Pero no es acaso apología de la violencia focalizada en las mentes enfermas que abundan en nuestras sociedades, hacer de estas tragedias absurdas una hazaña a imitar?; ¿no le resulta extraño a nadie el que nos hayamos pasado siglos sin que estas cosas ocurrieran, y curiosamente ahora, en la época de la inmediatez de la comunicación, estos hechos se reproduzcan con una periodicidad alarmante? La única actitud lógica ante estos tristes acontecimientos, es el apagón informativo; evitar la posibilidad de emulación que supone el airear excesivamente estas conductas enfermas y que los tarados que buscan su minuto de gloria y holocausto, tengan un patrón a imitar. A los que insistan en su derecho a informar, aún considerando estas evidencias, los invitaría a ir a las casas de las víctimas, a exponer su amor a la libertad de prensa (no creo que pasaran de la primera o segunda casa).

jueves, 18 de septiembre de 2008

¡Cruci... Cruci!


Hoy no he ayunado, me he desayunado con un bollo difícil de tragar. Un pan acedo horneado por el presidente de la patronal de los empresarios.
Parece que el hombre ha sufrido un ataque de sensibilidad por los desempleados, y abjura (temporalmente) de los sagrados principios del dios salvaje del liberalismo, y propone un maná cofinanciado por los destinados a perder; ya no cree en estos días, en la omnipotencia de las leyes de mercado; pero mañana cambiará de opinión, y eso, al parecer, no le sonroja siquiera. Su propuesta es clara; ellos extenderán la mano, y los paganos, arrimarán el hombro.
No, no puedo tragarme este bocado sin experimentar la arcada y el desprecio por estos semidioses del Audi y el yate, que a la hora de la iliquidez, pretenden que las aguas hasta el cuello de los náufragos, les aneguen la coronilla para mantener a flote sus transatlánticos con vocación de eternos.
Los ultraliberales siempre (hasta ahora, que las cosas se les ponen feas) han defendido la excelencia de sus metas, pero no es lo mismo llegar a la meta que te la metan al llegar; y si querían café, que tomen hora dos tazas, pero si quieren compartir nuestro aguachirle, que sea lo que todos tomemos siempre. Nosotros podemos vivir bajo mínimos; de hecho lo venimos haciendo desde tiempo inmemorial, y no nos preocupa demasiado no pagar las cuotas del descapotable.
Aprendamos "hermanos" empresarios, que vivir sobre las posibilidades reales que uno tiene, no puede durar por siempre, y si el cielo tiene que oscurecerse de tanto millonario saltando por las ventanas, esperaremos la luz como siempre lo hemos hecho, y renegamos de las ideas iluminadas que se les ocurren a quienes siempre nos han dado las tinieblas de sus exiguas limosnas; las justas para que podamos seguir cargando sus palanquines.

martes, 16 de septiembre de 2008

La Capitana y las hormigas

Vine a Comala porque me dijeron que acá vivía la literatura; y aquí estaba.

Monique Camus me había recomendado el viaje, y ahora estoy muy satisfecho de haber escuchado su consejo. Hoy, bajo los efectos de la segunda lectura consecutiva (acabar y recomenzar sin pausa) de esta obra sorprendente, me he interesado por conocer otras opiniones críticas. Hablo de: Pedro Páramo, la única novela del mexicano Juan Rulfo, autor asimismo de la serie de cuentos: "El llano en llamas". He descubierto que un insigne autor latinoamericano, Gabriel García Márquez, sufrió la misma compulsión que yo al terminar de leerlo, y prolongó su noche hasta completar la segunda lectura "sin sacar" de este libro narcótico.
Sé ahora que, probablemente, es la influencia de este libro lo que permitió algunos aspectos hipnóticos de otra obra cumbre de la literatura hispanoamericana; "Cien años de soledad".
Los excesos de los hombres; su ilimitada capacidad de creerse ejecutivos de hipotéticos designios superiores, en aras de la voluntad propia, terminan siempre con la asunción de las responsabilidades de la tierra, por seres teóricamente subalternos en nuestro universo cíclico. Las hormigas de Macondo; o la invasión de la hierba: "La capitana" en las desoladas casas de Comala, guardan una estrecha vinculación con una respuesta demoledora que dió Einstein ante la pregunta acerca de las armas con las que habrá de dirimirse la tercera guerra mundial, esa que huele al parquet de las bolsas internacionales:
"Yo no sé con qué armas se peleará en la tercera guerra global, sólo sé que en la cuarta, se luchará con palos y piedras".

viernes, 5 de septiembre de 2008

Gustos musicales de goliardo



A veces me sorprendo de lo ecléctico de mis gustos musicales; y sospecho que mi disgusto por muchos consagrados, se debe más a un rechazo del endiosamiento de algunos artistas por los entusiastas forjadores de mitos, que por razones estrictamente objetivas. Así: no soporto a Bob Dylan, me place a medio camino el Boss; Madonna me repele aunque trabaje bien su línea, y se me cayó Sáenz cuando repitió tanto su esquema musical, como su virulencia anticastrista. Podría mencionar músicos de todos los confines, pero por no extenderme, dejo estos claros ejemplos accesibles.
Me gustan: Ludovico Einaudi, Juan Luis Guerra, Carmen Paris, la música celta o Joni Mitchell; la "bollo music", (K.D.Lang, Jane siberry etc.) y un abanico tan grande que va desde Modesto Mussorgsky a Joan Manuel Serrat, zigzagueando por distintos continentes y estilos.
No podría vivir sin música, y no podría escribir sin ella. Es como si yo propusiera, y la música dispusiera lo que habrá de describirme. Así las cosas, no cabe esperarse una línea clara a la hora de las definiciones.
Lo que soy hoy, no habré de serlo mañana, decía Fernando Pessoa y queda pendiente de las notas y su sucesión, de una armonía cualquiera, quien seré para quienes acierten a topar con mi rastro.

miércoles, 3 de septiembre de 2008

Currículum



El cuento es muy sencillo
usted nace
contempla atribulado
el rojo azul del cielo
el pájaro que emigra
el torpe escarabajo
que su zapato aplastará
valiente

usted sufre
reclama por comida
y por costumbre
por obligación
llora limpio de culpas
extenuado
hasta que el sueño lo descalifica

usted ama
se transfigura y ama
por una eternidad tan provisoria
que hasta el orgullo se vuelve tierno
y el corazón profético
se convierte en escombros
usted aprende
y usa lo aprendido
para volverse lentamente sabio
para saber que al fin el mundo es esto
en su mejor momento una nostalgia
en su peor momento un desamparo
y siempre siempre
un lío

entonces
usted muere.

*********Mario Benedetti**********

Si a esto le mechamos de principio a fin :
"y usted trabajó sin descanso"
Se lo podríamos dedicar a Don Mariano Alonso.
Que en paz descanse; al menos ahora.

martes, 2 de septiembre de 2008

Invincible?


Reconozco que es un sueño extravagante, pero esta noche fui un poderoso bergantín del XVII con su mástil como espada enhiesta, atemorizando a las flotas más poderosas; capaz de vencer al mar, ese gigante inmóvil, si no fuera por el viento que lo transforma en montañas enloquecidas; y el viento no existiría si no fuera por el sol que calienta el aire, poniéndolo en movimiento.
También el sol, acata los dictados del éter. Si hasta Dios recibe órdenes, en cuanto me duermo y soy libre.
A Julio Prado

lunes, 1 de septiembre de 2008

Un dia cualquiera


Todo estaba dispuesto, la casa estaba reluciente, había puesto velas y música agradable. Nunca nos habíamos visto, no había cita pendiente; y sin embargo, la esperaba. Las viandas no eran gran cosa, pero ya sabe como soy yo de austero (especialmente cuando se supone que hay que lucirse por huevos); a mí me vale cualquier Jueves de Abril para celebrar el año nuevo, o cuando me dé la gana, que ese es el único privilegio que tiene un asceta.
Como le dije antes, aguardaba que se presentara de improviso, ensayando una naturalidad pasmosa; y mientras repasaba todos los detalles, apareció tras franquear, no sé cómo, las tres puertas que me aíslan.
–¡Joder, qué mal se aparca aquí Antón!, dijo con un tono para viejos conocidos. Colgó bolso y abrigo en el perchero, revelándose enfundada en un celestial vestidito violeta. Un río intenso corría dentro de mí buscando el centro; me repuse milagrosamente, ¡cómo agradecí haber visto las antiguas películas de Victor Mature! En una mascarada casi tan buena como la suya, le señalé la pila de la cocina rebosante del tiempo empleado en la decoración y las mariconadas y le solté:
–Hoy te toca a tí cielo. Por un momento creí verla vacilar; ella no me soñaba como un Homo Antecessor de esos que aún perviven, pero dudó unos instantes, antes de encajar la broma. Yo aproveché su momentánea confusión para sorprenderla:
–¿Me das un bico?.
No se imagina qué bien lo pasamos, bailamos un buen rato y comimos como cerdos (mucho y con entusiasmo).
Lo del sexo no llegué a imaginármelo porque me dio hambre, y recordé que no había nada preparado. Me fui a cocinar pasados quince minutos de la medianoche; fuera había ruido a Sábado desaforado, pero aquí dentro siempre hay paz, y hoy era una muy ordenada y vistosa.
Puedo tener lo que quiera con sólo imaginarlo.